La agencia de calificación Standard & Poors (S&P) eleva a 55 dólares por barril la cotización del Brent en 2018

Publicado en dic 24 2017 - 12:37pm por Energía Diario

Europa Press.- La agencia de calificación Standard & Poors (S&P) ha elevado sus previsiones de precios del petróleo Brent, la principal referencia de los mercados europeos, hasta los 55 dólares por barril en 2018, mientras que ha mantenido sin cambios en los 50 dólares el precio del West Texas, la referencia estadounidense.

Asimismo, según apunta S&P en un informe, el nominal diferencial entre el Brent y el West Texas, que se ha situado en un rango amplio en torno a los 6 dólares por barril este año, será más “pequeño” en 2018. Estos pronósticos se basan en el coste marginal de la producción de petróleo y en los fundamentales de la oferta y la demanda. En este sentido, la firma explica que el Brent, que se ha estado intercambiando por encima de los 60 dólares por barril desde el pasado octubre, permanecerá por encima de este rango en lo que respecto a los precios de futuros hasta noviembre del año que viene.

“El aumento de los precios del petróleo es el reflejo de los recortes de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de las interrupciones de suministro y de las caídas temporales de la producción, así como por las positivas perspectivas sobre la demanda”, destaca el documento. S&P indica que el drenaje de crudo en el norte de Iraq se redujo en octubre y la producción en otras regiones también disminuyó. Sin embargo, la firma cree que estos problemas específicos de suministro se abordarán en los próximos meses.

Además, el acuerdo de la OPEP y otros países no pertenecientes al cártel como Rusia, basado en el recorte de la producción en 1,8 millones de barriles al día, está siendo “clave” para la relativa estabilidad de los precios del petróleo. La OPEP acordó prorrogar hasta finales de 2018 la decisión de recortar la producción para atajar el problema del exceso de oferta, asumida el 30 de noviembre de 2016, ampliada nueve meses el 25 de mayo de este año y ahora nueve meses más allá de marzo de 2018.

No obstante, también observa “ciertos riesgos” respecto a que el cumplimiento pueda debilitarse por parte de algunos productores durante 2018, aunque asegura que hasta la fecha ha sido “ampliamente consistente“. Con todo, la efectividad de estos factores se ha visto contrarrestada y continuará en 2018 por el crecimiento particularmente alto de la producción de petróleo de esquisto en Estados Unidos.

El impulso positivo sobre el crecimiento económico en las economías avanzadas y emergentes respaldará que la demanda petrolera siga siendo claramente “positiva” durante el próximo año, aunque se moderará en el largo plazo, señala S&P. A pesar de la favorable perspectiva, la firma cree que la velocidad en la adopción de vehículos eléctricos y la transición energética son “factores críticos”. “Aunque en general la rapidez del cambio es incierto, está claro que cada año desempeñan un papel más importante”, subraya.

Máximos desde julio de 2015

Por su parte, el petróleo West Texas, de referencia en Estados Unidos, subía hasta situarse en máximos desde julio de 2015. En concreto, el interés de los inversores por la referencia West Texas le hacía cotizar por encima hasta los 58,47 dólares por barril. De su lado, el Brent, de referencia en Europa, se situaba en los 65,25 dólares por barril, en máximos desde junio de 2015. Desde que comenzó el año, el petróleo West Texas se ha revalorizado cerca de un 9%, mientras que el Brent acumula unas ganancias de más de un 14%.

Además del impulso en los precios a lo largo del año gracias al endurecimiento de la oferta por el drenaje de barriles por parte de la OPEP, existen otros factores que impulsan el valor del crudo, como la reducción de la producción por los países que no forman parte del acuerdo como Estados Unidos o el conflicto independentista en el Kurdistán iraquí. Asimismo, el oleoducto de Keystone en Estados Unidos, que conecta los yacimientos petrolíferos canadienses con los estadounidenses, se encuentra cerrado parcialmente debido a que ha sufrido una fuga con la que derramó alrededor de 5.000 barriles de petróleo.

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