La producción de caña de azúcar en Brasil para transformarse en etanol podría reducir un 5,6% las emisiones de CO2

Publicado en oct 31 2017 - 12:49pm por Energía Diario

Europa Press.- Una vasta ampliación de la producción de caña de azúcar en Brasil para la transformación a etanol podría reducir las actuales emisiones globales de dióxido de carbono hasta en un 5,6%, según exponen investigadores en un artículo sobre su trabajo publicado en Nature Climate Change.

Esta expansión sería un proyecto masivo que involucraría la conversión de cientos de miles de millas cuadradas, en su área más ambiciosa, a campos de caña de azúcar, números que equivaldrían a más de la tierra de Texas y California juntas. Pero se puede lograr sin incidir en áreas ambientalmente sensibles de Brasil y al mismo tiempo permitir la expansión de otros cultivos agrícolas y las necesidades humanas, según los autores, que incluyeron en su análisis los costes relacionados con el carbono de convertir la tierra en campos de caña.

La investigación se basó en un nuevo enfoque para modelar el comportamiento preciso de los cultivos de caña de azúcar en regiones que varían en la composición del suelo, la temperatura, la lluvia y muchos otros parámetros, según explica el profesor de Ciencias de Cultivos y Biología Vegetal de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), Stephen P. Long, director del análisis en un equipo internacional que incluyó científicos de la Universidad de Sao Paulo (Brasil).

“La mayoría de los modelos utilizados para predecir la producción futura de cultivos son modelos estadísticos que realmente no valoran la forma en la que los cambios en el agua, el dióxido de carbono y la temperatura interactúan para afectar la producción de caña de azúcar. Hemos utilizado un modelo mecanístico aquí que hace crecer la planta, por lo que se basa en los factores a los que la planta responde por horas”, expuso Long.

Según afirma Long, el gobierno brasileño ha mapeado tierras ecológicamente sensibles que no pueden ser utilizadas para la agricultura, la industria u otros tipos de desarrollo. “Hemos mantenido la producción de caña de azúcar propuesta dentro del área que puede convertirse legalmente”, subraya. Brasil ya ha logrado mucho con su industria de caña de azúcar en etanol, apunta la coautora del estudio Amanda De Souza, investigadora postdoctoral en Illinois y la Universidad de Sao Paulo.

A diferencia de Estados Unidos, Brasil utiliza casi toda la planta de caña de azúcar para obtener energía, extrayendo el azúcar para producir etanol, pero también quemando el residuo del tallo, conocido como bagazo, para alimentar el molino, y el exceso se usa para generar y vender electricidad. La conversión del componente de celulosa del bagazo en etanol también será rentable en Brasil”, describe Souza.

“La producción de etanol a base de caña de azúcar en Brasil en la actualidad es mucho más eficiente que el etanol de maíz, y genera solo el 14% de las emisiones de dióxido de carbono del petróleo”, subraya Souza. La mayoría de los automóviles en Brasil son de combustible flexible, que pueden funcionar con etanol, gasolina o una mezcla de ambos. En 2012, las gasolineras brasileñas estaban vendiendo un mayor volumen de etanol que de gasolina, indicó la experta.

La producción de caña de azúcar de Brasil es probablemente la más avanzada del mundo”, afirma Long. De hecho, para reducir aún más su huella de carbono, el Gobierno de Sao Paulo, el principal estado productor de etanol en Brasil, prohibió recientemente la quema de caña de azúcar antes de la cosecha, señalan los investigadores. “Nuestra conclusión es que esta industria podría contribuir significativamente a la descarbonización del combustible“, señala Long. El equipo prevé que aumente la caña de azúcar en Brasil entre 37,5 millones y 116 millones de hectáreas.

El acuerdo climático de París de 2015 tiene como objetivo limitar el aumento promedio de la temperatura global a menos de 2 grados por encima de los niveles preindustriales. “La única forma para llegar allí es tener una reducción masiva en las emisiones netas de CO2. No hay una solución única que nos lleve allí. Tendremos que implementar toda una serie de pasos incrementales. Estamos tratando de señalar que esto podría ser un incremento muy importante y que podría realizarse de manera oportuna”, apuntó Long.

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