Las organizaciones ecologistas exigen reducir las emisiones un 7% anual y prohibir en 2028 los vehículos que no sean eléctricos

Publicado en nov 7 2018 - 8:49pm por Energía Diario

Europa Press.- Las organizaciones Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF han trasladado al Gobierno una propuesta para su inclusión en un Plan Nacional de Energía y Clima que sea efectivo en la lucha contra el cambio climático y que pasa por reducir un 7% al año las emisiones, cerrar las térmicas de carbón y las nucleares en 2025 o prohibir todos los vehículos no eléctricos en 2028.

El Gobierno debe enviar a la Comisión Europea la propuesta de España antes de final de año y las ONG consideran necesario un proceso de participación y recuerdan que el último informe del Panel de Cambio Climático (IPCC) señala que un aumento de más de 1,5 grados centígrados de la temperatura global tendría unas consecuencias irreparables para España, por lo que las 5 ONG consideran “necesario” un esfuerzo “sin precedentes” en la lucha contra el cambio climático. Así, la propuesta que sugieren al Gobierno pasa por que se fije 2040 como un año de emisiones netas cero mediante una planificación coherente que cada 5 años plantee objetivos obligatoriamente más ambiciosos.

Además, señala que se deben reducir las emisiones un 7% anual porque aplazar la acción climática es “una temeridad” que obligará a “mayores esfuerzos” a medio plazo. También aconsejan al Gobierno que se comprometa a lograr el 100% de la demanda de energía final total con energías renovables acorde con alcanzar emisiones netas 0 en 2040 y a acelerar la transición a un sistema eléctrico 100% renovable en 2030 e insta a cerrar el parque de generación con carbón y con energía nuclear en 2025.

Asimismo, pide que se acuerde un compromiso de reducción progresiva de la demanda energética compatible con los objetivos de reducción de emisiones anteriores e impulsar una “transformación radical” del transporte, que pase por el fin de la venta de automóviles de gasolina y diésel, incluidos los híbridos convencionales, para 2028, lo que significa que todos los automóviles nuevos deben ser eléctricos después de esta fecha.

Las ONG recomiendan también un conjunto de medidas y políticas para reducir las emisiones de gases efecto invernadero, sobre todo en los sectores de la energía y transporte y en cuestiones transversales, además de identificar la necesidad de que el PNEC aborde las emisiones de otros sectores, como la agricultura, la gestión forestal, los residuos, la industria y la edificación. Finalmente, insisten en que este conjunto de medidas deberá suponer un cambio “sin precedentes” en todos los aspectos sociales, culturales y económicos y advierten de que esto supondrá a corto, medio y largo plazo “transformaciones imprescindibles” para garantizar el futuro.

Muertes por contaminación del aire

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte, con motivo de la celebración de la primera Conferencia Mundial sobre Contaminación del Aire y Salud, de que el 90% de la población respira aire contaminado y que, por esta causa, cada año mueren 7 millones de personas, ya que tiene un efecto “equivalente” al de fumar tabaco. “De la contaminación del aire es difícil escapar, porque no importa qué rica sea el área en la que se viva, ya que está a nuestro alrededor. Los contaminantes microscópicos en el aire pueden deslizarse más allá de las defensas de nuestro cuerpo, penetrando profundamente en nuestro sistema respiratorio y circulatorio y dañando nuestros pulmones, corazón y cerebro”, alerta la OMS.

Por este motivo, el organismo de Naciones Unidas presentó la Plataforma Global sobre Calidad del Aire y Salud, la cual está trabajando en técnicas para detectar con mayor precisión la contaminación del aire proveniente de diferentes fuentes de contaminación. Además, está trabajando para mejorar las estimaciones de la calidad del aire mediante la combinación de datos de varias redes de monitoreo de la calidad del aire, el modelado atmosférico y la detección remota por satélite.

Hay dos tipos principales de contaminación del aire: la contaminación del aire ambiente y la contaminación del aire en los hogares, la cual se refiere a la contaminación generada por la combustión de combustibles en los hogares (como carbón, madera o queroseno) que utilizan estufas básicas en espacios poco ventilados. En este sentido, según datos de la OMS, la contaminación del aire en los hogares mata a 4 millones de personas al año y tiende a afectar a África y Asia, donde se utilizan combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar, calentar e iluminar. La población más afectada son las mujeres y los niños porque suelen pasar más tiempo en casa.

La quema de combustibles fósiles

Concretamente, los principales contaminantes son las partículas, una mezcla de gotitas sólidas y líquidas que surgen principalmente de la combustión de combustible y el tráfico rodado; el dióxido de nitrógeno, del tráfico o de las cocinas de gas en interiores; el dióxido de azufre por la quema de combustibles fósiles; y el ozono a nivel del suelo, causado por la reacción de la luz solar con contaminantes de las emisiones.

Y es que, mientras que las partículas con un diámetro de 10 micrones o menos pueden penetrar y alojarse profundamente dentro de los pulmones, las partículas aún más dañinas para la salud son aquellas con un diámetro de unos 2,5 micrones, partículas que son tan pequeñas que se necesitarían 60 para alcanzar el ancho de un pelo. Todas pueden aumentar el riesgo de patologías cardiacas, respiratorias o cáncer de pulmón.

Además de afectar la salud, los contaminantes en el aire también están causando daños ambientales a largo plazo al impulsar el cambio climático, que en sí constituye una gran amenaza para la salud. Por todo ello, la OMS y sus socios, como ONU Medio Ambiente, están apoyando a los países de diferentes formas. Por ejemplo, la OMS está desarrollando un conjunto de herramientas (el Conjunto de herramientas de soluciones de energía doméstica limpia, CHEST) para ayudar a implementar las recomendaciones sobre la combustión de combustible en los hogares y para desarrollar políticas para expandir el uso de energía doméstica limpia.

“La contaminación del aire está atrofiando los cerebros de nuestros niños, afectando a su salud más de lo que sospechábamos. Pero hay muchas formas sencillas de reducir las emisiones de contaminantes peligrosos. La OMS está apoyando la implementación de medidas de política de salud, promoviendo el uso de transporte más limpio. Estamos preparando el terreno para la generación de energía de baja emisión, tecnologías industriales más seguras y una mejor gestión de residuos municipales”, ha zanjado la directora del departamento de Salud Pública, Determinantes Ambientales y Sociales de la Salud de la OMS, Maria Neira.

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