Narbona critica que España juega un papel “de lastre” en los debates europeos sobre las energías renovables

Publicado en ago 30 2017 - 6:50am por Energía Diario

Europa Press.- La presidenta del PSOE y exministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha criticado que España juega actualmente un papel “de lastre” en los debates europeos sobre energías renovables, como los que se producen en los Consejos de Ministros de la Unión Europea, cuando nuestro país ha sido “pionero”.

Además, ha asegurado que los proyectos presentados por el Gobierno español en relación con las interconexiones energéticas en la Unión Europea “no se corresponden” con la petición que hizo en junio de este año el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, junto con Portugal, de adoptar “medidas urgentes y vinculantes” para aumentar el nivel de interconexión de los países que se encuentran por debajo del objetivo de interconexiones de un 10%, como es el caso de España.

En este sentido, ha incidido en que estas interconexiones son uno de los “elementos más importantes” en la actualidad y las ha calificado de “pescadilla que se muerde la cola” porque son infraestructuras con financiación privada y pública, a través por ejemplo del Banco Europeo de Inversiones), pero ha destacado que “hace falta” que los países presenten proyectos. Del mismo modo, Narbona ha hecho hincapié en que los mecanismos normativos en España “no están ni mucho menos a la altura” de lo que sucede en Alemania, Francia o Reino Unido. En este sentido, ha afirmado que “las grandes empresas” están entrando “claramente” en la producción de energías renovables en los países de la Unión Europea.

Además, ha lamentado que Europa “ha llegado tarde” en materias como la electrificación del transporte que es, en su opinión, “la asignatura pendiente”, y ha concretado que el papel de “liderazgo” lo “está asumiendo” China. Igualmente, advirtió de que la dependencia energética europea es “una extraordinaria debilidad” y precisó que actualmente “un 53% de los recursos energéticos que se consumen en la Unión Europea” proceden del exterior, mientras que en el sector del transporte la dependencia es “de un 90%”.

Narbona también ha defendido que debe producirse una transición energética y un cambio de modelo que pase por un abandono de los hidrocarburos y los combustibles fósiles hacia la “consolidación” de las energías renovables “aunque no existiera el cambio climático”, una cuestión que, tal y como ha añadido, tiene consecuencias también a nivel de seguridad global. Así, asegura que los motivos de esta transición son que “cada vez somos más capaces” de usar energías renovables “a un precio menor” y que los cambios tecnológicos actuales “cuestionan a las grandes empresas” energéticas. En este sentido, incidió en que actualmente los consumidores tienen “mucha capacidad” para convertirse en productores de su energía.

Asimismo, ha alertado de que los fenómenos naturales del cambio climático “se están intensificando” y ha mencionado las consecuencias de la tormenta tropical Harvey, que ha provocado unas inundaciones en el estado de Texas (Estados Unidos) que podrían alcanzar un coste de hasta 20.000 millones de dólares (16.605 millones de euros) para la industria de seguros estadounidense, lo que lo colocaría como uno de los diez huracanes más costosos en la historia del país, según estimaciones de JP Morgan Chase.

Por ello, Narbona aboga por que haya políticas “globales” y asevera que el modelo energético “imperante” en la sociedad explica en torno a un 80% del proceso de calentamiento global, mientras que ha completado que el 20% restante es consecuencia del modelo alimentario humano basado en la deforestación y en el consumo de carne y, por lo tanto, la mayor emisión de gas metano a la atmósfera. De esta forma, considera que las causas y efectos del calentamiento global muestran “una terrible asimetría” y una “injusticia” porque los países “que más han contribuido” al calentamiento global “no son necesariamente los más afectados” por sus consecuencias. Es decir, que considera el cambio climático como “un enorme desafío ético de nuestra sociedad”.

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