Rusia toma la delantera a la Unión Europea y a Estados Unidos en la guerra de los gasoductos

Publicado en may 11 2007 - 12:02am por admin

Rusia tomó la delantera a la Unión Europea (UE) y Estados Unidos en la “guerra de los gasoductos” que permitirían acceder a los ingentes recursos energéticos de Asia Central, región que se ha convertido en alternativa ideal para Oriente Medio.

El presidente ruso, Vladímir Putin, llegó a la región con el objetivo de firmar con Kazajistán y Turkmenistán un acuerdo para el tendido de un nuevo gasoducto que bordearía el Mar Caspio y, en caso de hacerse realidad, echaría por tierra las esperanzas de la UE y Estados Unidos.

Éstos son partidarios de un gasoducto que cruzaría el Mar Caspio eludiendo Rusia y enlazando los yacimientos de gas centroasiáticos con Azerbaiyán y el ya existente conducto Bakú-Tiflis-Erzerum (Turquía), ambicioso proyecto que es conocido como Transcaspio.

De ello también depende en gran medida la viabilidad del proyecto Nabucco (Turquía-Bulgaria-Rumanía-Hungría-Austria), de 3.300 kilómetros y un coste de 4.600 millones de dólares, con el que compite Rusia con su proyecto Corriente Azul (Blue Stream) a través del Mar Negro también hasta Turquía.

“El transporte de carburante centroasiático por territorio ruso tiene prioridad”, aseguró un optimista Alexéi Miller, presidente del gigante ruso Gazprom, al término de las conversaciones con las autoridades kazajas. Este tema será abordado de manera trilateral en los próximos días en Ashjabad, capital de Turkmenistán, por Putin y sus homólogos kazajo, Nursultán Nazarbáyev, y turkmeno, Gurbangulí Berdimujammédov.

El existente gasoducto Asia Central-Centro (ACC) que une los yacimientos uzbekos, turkmenos y kazajos, y exporta el carburante a Rusia y sólo tiene capacidad para 60.000 millones de metros cúbicos anuales, cantidad insuficiente para afrontar la demanda.

El nuevo conducto de 510 kilómetros de largo tendría una capacidad similar al Transcaspio (30.000 millones de metros cúbicos de gas anuales) pero un coste aproximado de 1.000 millones de dólares, varias veces menos.

Nazarbáyev dejó claro su apoyo a la iniciativa rusa al afirmar que Kazajistán tiene intención de “exportar la mayoría del petróleo, si no todo, a través de territorio ruso”. “Kazajistán no buscará otras rutas para el transporte de sus hidrocarburos, mientras Rusia nos ofrezca un acceso justo y mutuamente beneficioso a su sistema de gasoductos y oleoductos”, subrayó.

Ese país, considerado la locomotora de la región, exportó el pasado año 52,3 millones de toneladas de crudo, 42 de ellas a través de Rusia.
Además, Gazprom arrancó de Nazarbáyev el acuerdo para exportar gas del yacimiento de Karachaganak (noroeste) a un precio en torno a los 145 dólares por cada mil metros cúbicos. Karachaganak es uno de los mayores yacimientos de gas condensado del planeta con unas reservas confirmadas de 1,35 billones de metros cúbicos.

En cuanto a Turkmenistán, que se debate entre las presiones rusas y occidentales desde la muerte en diciembre pasado del presidente vitalicio, Saparmurat Niyázov, nada está decidido.

Berdimujammédov, que viajó a Moscú a finales de abril, abogó por “entablar contactos con otros países para el desarrollo de los vastos recursos de Turkmenistán“, que acoge las quintas reservas mundiales de gas. Gazprom suscribió en septiembre pasado un contrato para el suministro de más de 50.000 millones de metros cúbicos anuales de gas turkmeno en los próximos tres años, ya que le es más rentable comprar el gas a ese país que extraerlo de Siberia.

No obstante, el gigante ruso desea transformar en un contrato en condiciones el acuerdo de cooperación firmado en 2004 y que garantiza el suministro del gas turkmeno hasta 2028, pero Berdimujammédov aún no ha dado su visto bueno.

La UE tampoco está con los brazos cruzados y el pasado 3 de mayo el grupo francés Bouygues fue la primera compañía europea en proponer a Ashjabad un proyecto para exportar el gas a través del Caspio.

Por iniciativa de Alemania, que actualmente ocupa la presidencia de la UE, Bruselas ha lanzado en los últimos meses una ofensiva diplomática en Asia Central con el objetivo de encontrar una alternativa al gas y petróleo rusos. Bruselas confía en que esta región satisfaga para 2030 una quinta parte de las necesidades energéticas, fecha para la que se espera que la UE importe un 70% de la energía que consume.

Rusia satisface actualmente el 40% de las importaciones de gas de la UE, porcentaje que no hace sino aumentar, lo que coloca a la economía comunitaria a merced de los caprichosos vaivenes de situación política rusa, como quedó demostrado en los conflictos con Ucrania y Bielorrusia. En coincidencia con la visita de Putin a Asia Central, Polonia, Ucrania, Azerbaiyán y Georgia se reunirán en Varsovia para abordar rutas de transporte de petróleo alternativas que eludan territorio ruso.

Estos países, que mantienen relaciones tensas con Moscú, podrían proponer el tendido para 2011 de un oleoducto entre el puerto ucraniano de Odessa (Mar Negro) y el polaco de Gdansk (Mar Báltico), que utilizaría el ya existente Odessa-Brodi.

El primer ministro polaco, Jaroslav Kaczynski, subrayó la necesidad de alcanzar acuerdos a la vista de que Putin había viajado a Asia Central con el propósito de evitar que Nazarbáyev se sumara a la cumbre de Varsovia.

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