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Choque de trenes entre Industria y Hacienda a cuenta de la reforma energética

Fuerte encontronazo entre Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, y José Manuel Soria, ministro de Industria, a cuenta de la reforma energética para equilibrar los precios de la electricidad con el coste del suministro y absorber el delirante y creciente déficit tarifario. La elevación de las temperaturas alcanza al Gobierno con este cruce de declaraciones incendiarias.

ENERGIA DIARIO    MADRID  22 · 08 · 2012

Mientras Montoro se irrogó la capacidad de fijar impuestos y crear figuras fiscales, cualquiera que sea el objeto tributario y el tipo de gravamen, Soria señaló que la energía le compete a su departamento y, en concreto, a la cartera que dirige. La respuesta de Montoro consistió, por tanto, en echar combustible con su réplica a Soria.

El ministro de Hacienda hizo una defensa excesivamente esquemática de la retribución actual de las renovables en la línea demagógico-justicialista, mientras que Soria planteó revisar esa retribución cuyo coste por unidad de producción no es precisamente proporcional o lineal, apoyado por la reciente sentencia del Tribunal Supremo que acuña el concepto de rentabilidad razonable.

Además, Montoro defendió tasas discriminatorias a la hidráulica y nuclear que obtienen al precio resultante del mercado mayorista, porque dichas tecnologías están supuestamente amortizadas, aunque se olvidó estudiar la contabilidad financiera que soporta esta aseveración tan frecuente, aunque inexacta. Dicha intoxicación alcanza a la Comisión Europea que, sin tampoco mucho escrutinio, la incorpora en un informe que se airea por mor de su oportunidad.

Así, el ministro de Hacienda recogió perfecta y completamente el argumento de gravar especialmente estas dos tecnologías, aunque su gravamen conlleve posibles efectos sobre la seguridad de suministro eléctrico al peligrar su viabilidad, abriendo hueco para las tecnologías más onerosas. Y, todo ello, sucede por el hecho de asumir los criterios retroprogresivos que han sido defendidos indisimuladamente por el mundo termosolar: propuesta de Hacienda de fijar un impuesto a tecnologías de mercado para subsidiar las primas de las tecnologías mejor retribuidas por unidad de producción y nada de recorte. Que continúe la fiesta del crecimiento de los costes regulados (los que se fijan políticamente) de otra forma, aunque sea a costa de desequilibrar el funcionamiento general del sector eléctrico (¿será por eso por lo que Soria señaló que este asunto es de su responsabilidad?). Montoro, confiado y suficiente, además tiene la segunda llave, la de que estas partidas se atenderían a través de los presupuestos tras la reforma fiscal energética. Por tanto juega, en teoría, con dos instrumentos y una ventaja.

Sorprendente encontronazo que pone en evidencia las tensiones internas del Ejecutivo, y la propia debilidad política de Cristóbal Montoro, señalado con el dedo por sus relaciones con el mundo de los negocios y, más concretamente, a través de Ricardo Martínez Rico, hermano de su jefe de Gabinete actual y ex socio del despacho del que fuera titular el ministro, Equipo Económico (Montoro y Asociados), firma que se gestó como despacho de relaciones públicas y lobby. En la actualidad, Martinez Rico mantiene una suculenta retribución por asistir al Consejo de Administración de Abengoa, una firma con intereses especialmente relevantes en la tecnología termosolar y a la que no se le ha resistido ningún Plan de Energías Renovables.

Ante estas circunstancias, el ministro de Hacienda niega lacónicamente el conflicto de intereses existente de facto, mediante el argumento leguyelo de que los ministerios sectoriales son los que tienen los intereses y el ministro de Hacienda quien los grava. Por eso, su departamento reclama reservarse qué impuestos fijar y cómo a la generación, aunque su visión de la neutralidad fiscal (en aplicación de la teoría de la hacienda pública) con la propuesta de las tasas diferenciales a las energías que concurren a mercado se desmorona. El ministro, en todo caso, ya sabe que decir no a si hay conflicto de intereses es un sí de facto.

Soria juega fuerte

Por todo ello, el de ayer fue un directo encontronazo, sin ambages, a través de las declaraciones en los medios de comunicación entre los titulares de las dos carteras. La intervención de José Manuel Soria fue mucho más explícita que de costumbre, por más que el carácter desabrido de Cristóbal Montoro y su uso indiscriminado de argumentaciones demagógicas y de simplificación política procedentes del colectivo retroprogresivo, apelando a la "igualdad" entre tecnologías (¿?) ya se haya vuelto en su contra, hasta quemarse en el incendio.

Conclusiones para lo próximo, para lo venidero y para lo que concierne a esta reforma: el Gobierno tiene en su seno un fuerte conflicto de intereses en la reforma del sector energético de cara a la fijación de nuevas figuras impositivas que tarde o temprano iba a transparentarse. La reforma debe hacerse casi de forma inminente, y la fecha tope es la revisión tarifaria del cuarto trimestre. La reforma que finalmente resulte debe comprender el funcionamiento del sector energético y eléctrico para garantizar un suministro económica y medioambientalmente eficiente y garantizado, sin intoxicarse de otras valoraciones, es decir, garantizar el mercado y un modelo. Es una cuestión que compete al Gobierno, a Industria, a Economía y a Hacienda, en este orden. Montoro debería inhibirse en el debate de esta cuestión por motivos morales y cuasi legales.

Como medio país este verano, el Ejecutivo está en llamas. Hemos llegado a la temperatura a la que arden los gobiernos. Es necesario sofocar el incendio con racionalidad.

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