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Energía Diario
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José Barea: "En España somos muy intervencionistas. Y la intervención del estado es sinónimo de creación de ineficiencia"

El profesor Barea hace un repaso de la situación del sector energético español y de su proceso de liberalización (que considera en su mayor parte, fracasado), en el contexto de las operaciones empresariales aún no cerradas. También repasa la falta de independencia de los órganos reguladores, la situación tarifaria española y la asimetría en las tarifas de grandes consumidores en el marco de los procesos abiertos por la Comisión Europea como ayudas de Estado. "En España, el mercado eléctrico no se ha liberalizado", concluye.

JASON ELLIOTT HARRIS / A. JIMENEZ    MADRID  02 · 08 · 2007

Pregunta.- ¿Cuál es su valoración del proceso de liberalización del sector eléctrico? ¿Cuáles son sus puntos débiles y fuertes?

Respuesta.- En España dependemos en un porcentaje muy elevado de la energía exterior. En el caso de la electricidad, compramos a Francia la energía que produce mediante centrales nucleares. Hay que tener en cuenta que si en Francia ocurre algo, además de afectarles a ellos, nos afectaría a nosotros. Sin embargo, el desarrollo nuclear existente en España se paralizó, y los costes de paralización de centrales nucleares han tenido que recuperarse a través de un recargo en las tarifas.

En un mercado dependiente del exterior, de Libia por la parte del gas, y de Francia por la conexión eléctrica. Vamos a terminar el gasoducto con Argelia. ¿Por qué no nos enlazamos con el gasoducto conjunto que viene de Rusia? Todos los gobiernos han dicho que es una prioridad; no entiendo qué dificultades hay para haber extendido un gaseoducto que llega hasta Francia y haberlo continuado hasta España. Es un contratiempo para nuestra diversificación energética.

Donde hay competencia, el consumidor sale ganando, mientras que si existe un monopolio, el monopolio fija el precio que es el que le produce el más alto beneficio.

En lo referente al precio, al tratarse la energía de un producto escaso, se hace necesaria la intervención del Gobierno. Pero una cosa es intervenir el precio de la energía, para que no se desborde, y otra muy distinta intervenir el mercado, que es lo que realmente ha hecho. No ha liberalizado el mercado.

Con la opa de Gas Natural sobre Endesa, el Gobierno defendió la necesidad de crear un campeón nacional, sin darse cuenta de que estamos en un campo de juego europeo y no se trata de crear campeones nacionales sino europeos. Si estamos en Europa, tenemos que adaptarnos a las normas que rigen el tratado de la Unión, que es lo que hemos firmado.

Después vino la opa de Eon sobre Endesa, y volvió a suceder que, como en este caso, era una empresa alemana, nos quitaría el “campeón nacional”, y por ello se le puso toda clase de pegas, mientras el Gobierno trató de buscar una alianza entre una empresa española -Acciona- y la italiana Enel para hacer una contraopa. Pero claro, el objetivo del campeón nacional que buscaba el Gobierno no se ha conseguido.

Lo que hay que tener presente es qué estrategia seguir cuando somos fuertes importadores de energía y tenemos que pensar en qué es lo que más convendría a España: liberalizar el mercado. El mercado ya está liberalizado, pero está absolutamente intervenido. En España no se ha permitido que el mercado funcione. Y no es algo exclusivo de este Gobierno. Éste ha sido, en mi opinión, el gran fracaso de España.

La generación está liberalizada, y depende de las importaciones extranjeras. Es importante que no haya una integración de todo el proceso -producción, distribución y la comercialización-, porque si desde el primero hasta el último están integrados, se va hacia el monopolio.

La Red Eléctrica se estableció por una cuestión de eficiencia. La existencia de una única red de transporte maximiza la eficiencia, y por razón de eficiencia creo que es interesante que no tenga cada compañía su red de transporte de alta tensión. La distribución es otra cuestión: no hay sentido que ahí se dé el monopolio. La distribución debe liberalizarse, para ofrecer al consumidor uno u otro precio.

Es muy difícil liberalizar las redes, porque siempre están en manos de uno o de unos pocos, y el ejemplo lo tenemos también en el caso de Telefónica o de RENFE.

Pero hay que volver a hablar de las centrales nucleares. España no tiene solución si no se tiene en cuenta la energía nuclear. Además, el argumento de la seguridad no es aceptable aquí, pues en nuestro país vecino hay mucha energía nuclear, por lo que un problema allí sería también un problema para España. Y, sin embargo, en Francia están produciendo energía más barata mediante la fusión nuclear, pero nosotros se la compramos más cara que si la estuviéramos produciendo.

Pregunta.- ¿Cómo valora el comportamiento de los órganos reguladores?

Respuesta.- En España somos muy intervencionistas. Y la intervención del estado es sinónimo de creación de ineficiencia. Es interesante que existan reguladores, pero si el Estado interviene en el regulador, lo que hace es provocar que se pierda la confianza de los mercados internacionales en España. Y los inversores no están dispuestos a arriesgar. La falta de independencia de los reguladores ha provocado que la inversión directa en España se haya reducido a una tercera parte de lo que fue, y los préstamos no se obtienen con la facilidad con que se obtenían antes.

Pregunta.- En uno de sus artículos afirma Vd. que la decisión de paralizar las tarifas de la luz es totalmente ineficiente. ¿Por qué resulta ineficiente?

Respuesta.- El precio de la electricidad tiene que venir dado por el coste más el beneficio de la empresa. Si el coste sube porque sube el petróleo, o el gas, eso significa que la energía que se genera en estas empresas es más cara. Si no dejamos subir el precio, que es el que regula la demanda, estamos incentivando la demanda de consumo eléctrico, que es un bien que tenemos que importar y cuyo coste está creciendo. Eso nos implica un endeudamiento con el exterior. ¿Quién paga ese endeudamiento? Si se traslada a otros sectores, esos sectores tendrán mayores costes y bajará su competitividad. Y si lo paga el Estado con una subvención, eso supone que las personas y las empresas tengan que pagar vía impuestos algo que no le corresponde. Si se paga a 15 años, habría que ver qué piensa la Comisión Europea de que se esté distorsionando la competencia, porque eso es lo que está sucediendo verdaderamente.

Es un efecto equivalente a una ayuda de estado el hecho de vender energía a los grandes consumidores a un precio inferior al coste. El Estado le está dando una subvención, que financia con un recargo que pagan los consumidores, y que tiene un efecto equivalente a imponer un impuesto y que con ese impuesto se le otorgue una ayuda a los grandes consumidores. Eso hace que su producción sea más barata y por lo tanto puedan ser más competitivos que otros. Por ello la UE ha abierto un expediente a España.

Pregunta.- Hay quien piensa que la subida de precio de la energía primaria no debería de trasladarse al consumidor final, porque el precio de la electricidad no debería de subir más que el IPC, y que quien debería de soportar el incremento de precio son las propias eléctricas…

Respuesta.- Es imposible que no se traslade al consumidor el aumento del precio de la energía, por muchos beneficios que obtengan las compañías. Los beneficios de las eléctricas no proceden sólo de la tarifa eléctrica, sino de su gestión y de otras muchas actividades. Responsabilizar a las eléctricas del coste de la energía es una actitud irresponsable y que vuelve a tocar uno de los pilares de la economía de mercado, que es la competitividad. Además, insisto, si no se traslada el coste real al consumidor, se está incentivando el consumo de un bien por encima de lo necesario.

Pregunta.- Algunos expertos consideran que el precio de la energía está un 20-30% por debajo del precio de venta al público…

Respuesta.- Lo que tiene que hacer el gobierno es examinar el escandallo de costes y adecuar los precios al coste de la producción. Pero lo que no se puede aceptar es que el Gobierno penalice al más competitivo para facilitarle las cosas al menos eficiente. No se trata de fijar los precios en función del productor menos eficiente. Porque lo que está haciendo ahora el Gobierno es subvencionar de forma encubierta a quien le da un precio menor, y eso es lo que nos ha acarreado sanciones y llamadas de atención por parte de la Unión Europea.

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