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Energía Diario
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"No podemos pensar que las renovables van a sutituir a la energía nuclear"

El miembro del Grupo de Alto Nivel sobre Energía y Cambio Climático de la Comisión Europea, César Dopazo García, ha hablado con Energía Diario de la situación energética de España, y de Europa. Hoy publicamos la segunda parte de la entrevista, centrada en las tecnologías y el futuro de la generación eléctrica, así como el mix más adecuado. El asesor de la CE entiende que descartar la nuclear es un error, y en referencia a los biocombustibles, explica que su impacto es muy limitado.

JASON E. HARRIS    MADRID  02 · 10 · 2007

PREGUNTA.- Los biocarburantes han llegado a tener muy buena fama pero ahora hay muchas voces en contra. Quizás no se puede decir que el biodiésel y el bioetanol están influyendo en el precio de los alimentos, pero tienen otros riesgos ocultos o quizás no son todo lo eficientes que cabe esperar.

RESPUESTA.- El tema de los biocarburantes está realmente dirigido al sector transporte. Creo que es importante distinguir entre la generación de electricidad y el transporte. Tienen problemáticas distintas. El transporte depende en más del 90% del petróleo. En cuanto al petróleo, se terminará -unos estiman en 40 años, otros dicen que más, otros que menos-. Va a desaparecer en un horizonte más o menos lejano y hay que buscar alternativas. Los biocombustibles son un paliativo, no una alternativa. Eso debe quedar muy claro.

"LOS BIOCOMBUSTIBLES SON UN PALIATIVO, NO UNA ALTERNATIVA AL PETRÓLEO"

Según un prestigioso estudio del análisis del ciclo de vida de biocombustibles, si todo el maíz que se cultiva en EEUU en la actualidad se dedicara a producir bioetanol, con sus rendimientos correspondientes, solamente se llegaría a sustituir el 7% de la gasolina que se consume en la actualidad. Luego no sería una alternativa, sino solamente un parche. Pero para ello habría que dedicar todo el maíz, y por tanto es probable que la gente pobre en EEUU pasara hambre. EEUU es además un gran exportador de grano al resto del mundo. Los que dependan de ese grano, o lo pagan más caro que los productores de bioetanol o también van a pasar hambre.

La cuestión es que producir a partir del grano del maíz, como se hace con el bioetanol en EEUU, se enfrenta con muchas opiniones contrarias, que dicen que energéticamente no es rentable porque se consigue un 10% más de energía de la que se gasta para producirlo. Otros hablan de un rendimiento del 25%. Ambientalmente, tampoco está muy claro que sea beneficioso. Las emisiones de gasolina y las de bioetanol, teniendo en cuenta todo el proceso desde su cultivo, hasta su uso final, son más o menos las mismas, con lo que el beneficio energético es escaso. Un depósito, llenado con el mismo volumen de bioetanol y de gasolina permite recorrer 100 kilómetros en el caso de la gasolina, y sólo 65 ó 66 kilómetros con el bioetanol.

Para producir bioetanol con los sistemas actuales es inevitable emitir CO2. Los biocombustibles de segunda generación, producidos a partir de residuos lignocelulósicos (madera, el tallo del maíz) tendrían más sentido desde el punto de vista energético y, medioambientalmente, también. Hay mejoras, pero antes de lanzarse y ser optimista con el proceso hay que analizar todos los factores.

En mi opinión, los puntos de vista de los ecologistas son necesarios, pero a veces se exceden. Una emoción desmedida a favor de los biocombustibles hace 10 ó 15 años nos ha llevado a que se investiguen los procesos y con el tiempo se demuestre que tienen algunos problemas.

PREGUNTA.- ¿Qué potencial tiene el hidrógeno, qué puede aportar, y en cuánto tiempo podríamos verlo?

RESPUESTA.- El hidrógeno también va principalmente dirigido al sector transporte. Forma parte de esa idea de que el petróleo se acaba y hay que buscar un sustituto para mover las flotas de vehículos particulares, transporte de mercancía, transporte colectivo. ¿Cuáles son las alternativas a eso? Por un lado tenemos los biocombustibles, pero ya hemos dicho que no son alternativas, sino un paliativo. Se están fabricando coches híbridos, pero tampoco son una solución, pues aunque una batería eléctrica reduce el consumo, necesitan gasolina o diesel. R; reduce, pero no elimina, la necesidad de la gasolina. Respecto al coche totalmente eléctrico, las baterías no dan, por el momento, las prestaciones adecuadas. Los combustibles líquidos sintéticos, obtenidos a partir del carbón o del gas, forman también parte de ese menú. Pero la otra alternativa, que algunos proponen como una posible solución del futuro, es el hidrógeno. Por un razonamiento muy sencillo: es el elemento más abundante en el universo y en la Tierra. El principal problema radica en su obtención, pues no es un elemento que se encuentre libre en la naturaleza -está unido a otros elementos químicos- y es muy caro separarlo. Es necesario abaratar su coste entre 5 y 10 veces.

Energéticamente, la producción de hidrógeno tampoco es rentable por el momento, por su baja eficiencia. En la electrolisis clásica se pierde un 30% de energía eléctrica para generar hidrógeno. Existe, además, la opinión generalizada de que no debe degradar una energía de calidad superior, como la eléctrica, a un combustible de calidad inferior, como el hidrógeno.

Producir hidrógeno a escala masiva es también un problema serio. Siempre digo que el número de centrales nucleares que serían necesarias para producir el hidrógeno necesario para la flota española actual sería de unas 40 centrales de 1.000 MW eléctricos cada una, y eso es seis veces el parque nuclear que tenemos en España actualmente. Se argumenta que no todos los coches se moverían con hidrógeno, pero una producción masiva de hidrógeno exigiría eso. La otra coartada que se busca al hidrógeno es que, como las energías renovables son intermitentes, y muchas veces no se pueden inyectar en la red, o se devalúan -cuando no se puede anticipar que en 24-48 horas se va a meter tanta energía en la red y de repente se produce un viento fuerte y genera energía eléctrica; entonces te encuentras con un excedente de energía eólica que no puedes volcar a la red, pero que puedes utilizar para generar hidrógeno-. Como esa energía es excedente, algunos defienden que su coste sería cero, ya que es una energía que no se puede vender. Por lo tanto, la energía a coste cero se emplearía para generar hidrógeno, que es una energía que tiene un valor. Y cuando no sopla el viento, y la red necesita energía, se quema el hidrógeno en una turbina de gas o se usa en una pila de combustible para generar electricidad. Esta es otra aplicación que se da también al hidrógeno para la generación de energía eléctrica.

Es necesario almacenar a bordo de un vehículo entre seis y diez kilos de hidrógeno para tener una autonomía de unos 600 kilómetros. Pero las tecnologías para comprimir o licuar ese hidrógeno son todavía caras. El objetivo final es usar el hidrógeno en una pila de combustible, mediante un proceso electro-químico que combina el hidrógeno con oxígeno, y produce electricidad y vapor de agua.

Hay que comparar el coste de las pilas de combustible con el motor de combustión interna; actualmente, es alrededor de 50 veces superior. Habría que ir dividiendo sucesivamente a lo largo de los próximos años por 20, 30, 40, el coste actual de las pilas de combustible, además de garantizar que son robustas, que tienen una duración mínima de unas 8.000 horas de operación. Eso hoy todavía no es posible. Es necesario invertir dinero y tiempo en Investigación y Desarrollo. La penetración del hidrógeno y de las pilas de combustible en el mercado, podría producirse en torno al año 2030, y no a gran escala. Un 10% de la flota podría estar movida por hidrógeno, y la generación eléctrica sería simbólica, del orden del 5%, con centrales pequeñas, aisladas, para generar electricidad para urbanizaciones, y para centros oficiales. La contribución del hidrógeno sería, pues, modesta.

PREGUNTA.- ¿Cuál es el futuro de la energía nuclear de fusión?

RESPUESTA.- Una encuesta al Grupo Asesor de Energía para el 7º Programa Marco, del que formé parte, dió como resultado que probablemente la energía nuclear de fusión no se implantaría comercialmente hasta el año 2080-2100. Es una tecnología difícil, y lo que se está haciendo ahora con el ITER es un proyecto todavía no de demostración comercial, sino para probar la viabilidad científico-técnica de que aportando 50 MW durante unos pocos minutos -dos, dos y medio- se puede multiplicar por diez la electricidad que se genera. Es decir, con 50 MW se podrían obtener 500. Se está viendo cómo reaccionan los materiales, puesto que se ven sometidos a temperaturas altísimas (125 millones de grados), a campos magnéticos muy intensos y a radiación neutrónica. Los residuos son muy inferiores a los de fisión nuclear. Después del proyecto ITER, vendrá otro, el DEMO, para el cual existen muchos aspirantes -ahora mismo Japón, EEUU y Alemania quisieran albergarlo-. Luego, pasarían otros 10, 15 o 20 años, para demostrar que, a nivel precomercial, se podría escalar y demostrar un prototipo.

Algunos colegas del gremio nuclear piensan que los reactores de cuarta generación, los reactores rápidos, que queman mucho mejor el combustible, darían al combustible nuclear existente hasta 10.000 años de duración y harían innecesaria la fusión nuclear.

PREGUNTA.- ¿Cuál es el mix energético más adecuado? Seguramente no haya ninguna forma de generación preponderante, pero si hubiera alguna, ¿tendría que ser la nuclear?...

RESPUESTA.- El mix energético más adecuado debería contar con todas las energías renovables posibles -debería de establecerse un potencial económico viable de lo que podemos hacer año a año, teniendo en cuenta los recursos disponibles, eólicos terrestres y marinos, solares, biomasas, etc. Se debe cuantificar cómo pueden ir evolucionando las tecnologías de conversión, establecer lo que vamos a poder tener en el futuro-, pero siendo realistas; porque no podemos pensar que con las energías renovables vamos a acabar, al menos a corto y medio plazo, con la nuclear y con las fósiles. Y desde luego, habrá que contar con la energía nuclear. Otra parte de la solución está en la eficiencia y el ahorro energéticos, tratando en este proceso de cambiar los hábitos de la población, llevando el mensaje de que estamos en un planeta con escasez de recursos que hay que compartir con otros.

Un nicho que España está descuidando mucho es el uso de la energía solar de media y baja temperatura y de la geotérmica de baja entalpía, para calentar agua, para calefacción y para aire acondicionado. En el sur, el mismo sol que te está asfixiando podría utilizarse para refrigerar.

Aportando el máximo con las energías renovables, faltaría cubrir un porcentaje importante de la generación eléctrica y el transporte.

Respecto al biocombustible, se tiene que establecer exactamente cuánto se puede y se quiere dedicar a terreno de bio-cultivo, y cuál es nuestro potencial. Se tendría que fijar, para el transporte, cuál va a ser nuestra tecnología prioritaria, dado que no somos abanderados en ninguna, ni combustibles sintéticos, ni vehículos híbridos, ni vehículos eléctricos. En hidrógeno tampoco vamos camino de ser una gran potencia, porque vamos muy por detrás de lo que se está haciendo en el mundo. Por ello, creo que en transporte seguiremos dependiendo de tecnologías importadas.

Para completar el mix de generación eléctrica, se debería situar la nuclear en primer lugar. En España se está perdiendo casi toda la capacidad nuclear que había; sólo se mantienen algunas ingenierías y muy pocos fabricantes. Es necesario promover esta energía, porque será imprescindible para cumplir Kyoto, al no generar emisiones de CO2, y por tener paises de suministro seguros, ser sus proyecciones de costes muy favorables e inducir empleo. La industria española sería más podría ser muy competitiva en los mercados internacionales.

El resto de generación eléctrica necesaria debería de cubrirse con gas y/o con carbón.

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