Un estudio de la Universidad de Illinois asegura que las instalaciones de energías renovables incrementarían la lluvia en el Sáhara

Publicado en sep 12 2018 - 9:57am por Energía Diario

Europa Press.- La creación a gran escala de parques eólicos y solares se ofrece como fórmula para aumentar las precipitaciones y también la cubierta vegetal en el desierto del Sáhara.

Los resultados de una nueva investigación sugieren que, en comparación con la generación de energía que involucra combustibles fósiles, el impacto de la tecnología eólica y solar en el clima regional elevaría las temperaturas globales mínimamente, produciendo beneficios generales.

Los modelos sugieren que los parques eólicos y solares a gran escala, que se están evaluando para reemplazar la generación de energía tradicional, tienen el potencial de producir cambios climáticos a escala continental. Sin embargo, hasta ahora, no se ha evaluado a fondo la forma en que los parques eólicos y solares, cuyos paneles e infraestructura cubrirían amplias franjas de tierra si se implementan más ampliamente, podría alterar la vegetación y los procesos climáticos regionales.

Aquí, Yan Li y sus colegas de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, buscaron explorar más exhaustivamente el impacto de los parques eólicos y solares en el desierto del Sáhara y en la vecina región del Sahel, áreas particularmente deseables para tales plantas debido a su vastedad y falta de habitantes.

Usando una combinación de experimentos y modelos, informan que ambos tipos de plantas en última instancia aumentan la precipitación local y el crecimiento de las plantas. Los parques eólicos mezclan el aire más caliente desde arriba, lo que crea un ciclo de retroalimentación por el cual se produce una mayor evaporación, precipitación y crecimiento de las plantas, explica la universidad.

Los datos sugieren que los parques eólicos pueden duplicar la cantidad de precipitación diaria. Los paneles solares, por otro lado, reducen el albedo superficial (el reflejo de la luz) y desencadenan una retroalimentación positiva de “albedo-precipitación-vegetación” que conduce a aumentos de precipitación de aproximadamente 50%, informaron los autores, cuyo trabajo se publica en Science.

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